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Cuando el Estadio Azteca Retumba...

Por: hectorcarrillo
22/12/2016 | 23:21:09

Para que existan grandes historias en el futbol, se necesita pasión sobre la cancha y miles de gritos alentando. El Estadio Azteca ha sido sede de partidos importantes que han marcado hazañas; ahora, fue nuevamente testigo cuando ambos clubes hicieron mover las redes en la Gran Final del Apertura 2016.

La fiebre americanista y el sentimiento “incomparable” se juntaban para escribir con letras de oro una página más de las grandes finales de la LIGA Bancomer MX.




Poder Universitario


La hipnosis de André Pierre Gignac no se va, en su mente sigue latente meter el esférico en el arco con una clase que hace a todo un estadio enmudecer o estallar de emoción.

Los aficionados “Incomparables” tuvieron un despertar en uno de los estadios más grandes del mundo, en un territorio donde reina el americanismo. La anotación del francés los hizo sentir en casa, los llevó por momentos al Estadio Universitario de San Nicolás de los Garza pintado completamente de los colores auriazules.

Los más de 800 kilómetros que dividen a la capital de Nuevo León con la Ciudad de México no es un obstáculo para los aficionados que hicieron el viaje para alentar a su equipo en una Final más.

“Queremos verte campeón”, cantaban al unísono en una de las cabeceras del Azteca mientras el francés celebraba cual si fuera un pugilista en pleno ascenso.

No era para más, ver la euforia de los aficionados universitarios se convierte en algo normal cada vez que los Tigres de la UANL pisan una cancha de futbol, y que mejor que en una Gran Final de la LIGA Bancomer MX.




Empate con sabor a gloria


Las playeras azulcremas se veían quietas ante un segundo tiempo donde América remaba contra corriente luego de fallar un penalti en la primera mitad. Las caras de los azulcremas denotaban preocupación por ir perdiendo en casa; hasta que el pie salvador de Bruno Valdez hizo acto de presencia.

Un cabezazo de Pablo Aguilar en el corazón del área levantó a los aficionados de sus butacas y la intervención de Valdez hizo explotar un Azteca que celebró el empate y reavivó la ilusión de un título en pleno Centenario.

Miles de pañuelos empezaron a ondear alrededor del inmueble y el amarillo inundaba las tribunas. El ambiente de una Gran Final no cesaba; la gente no se conformaba con un empate, al América le exigían la victoria con cantos que retumbaban el Coloso de Santa Úrsula.

Las monedas están en el aire para el 25 de diciembre. Posiblemente los que se llevaron el partido fueron las bocas y gargantas que hicieron del partido algo agónico, con tintes de dramatismo cada vez que los equipos se enfilaban al frente.





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